Posted by : Anónimo
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será,
sí que tenemos al menos el derecho de imaginar el que queremos que sea. Las
Naciones Unidas ha proclamado extensas listas de derechos humanos, pero la
inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y
callar.
¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás
proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos por un ratito?, al fin del
milenio, vamos a clavar los ojos más allá de la infamia para adivinar otro
mundo posible:
"El aire estará limpio de todo veneno que
no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
La gente
no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni
será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.
El
televisor dejará de dejará de ser el miembro más importante de la familia.
La gente
trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.
Se
incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes
viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más.
Como
canta el pájaro, sin saber que canta, y como juega el niño, sin saber que
juega.
En ningún país irán presos los muchachos que se
nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo.
Los economistas no llamaran nivel de vida al
nivel de consumo; ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas. Los
cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países
les encanta ser invadidos.
El mundo ya no estará en guerra contra los
pobres, sino contra la pobreza. Y la industria militar no tendrá más remedio
que declararse en quiebra.
La comida no será una mercancía, ni la
comunicación un negocio.
Porque la comida y la comunicación son derechos
humanos.
Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de
indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si
fueran basura, porque no habrá niños de
la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran
dinero, porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes
puedan pagarla, y la policía no será la maldición de quienes no puedan
comprarla.
La
justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenadas a vivir separadas,
volverán a juntarse, volverán a juntarse bien pegaditas, espalda contra
espalda.
En
Argentina, las locas de plaza de mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los
tiempos de la amnesia obligatoria.
La perfección, la perfección seguirá siendo el
aburrido privilegio de los dioses. Pero en este mundo, en este mundo chambón y
jodido, cada noche será vivida como si fuera la última, y cada día como si
fuera el primero."
Eduardo Galeano
